

Tomar un té a la menta con los "hombres azules" del desierto, degustar un cuscús o
un cordero asado en un frondoso jardín, buscar en los zocos un kilim bereber o un
tapiz de Hauz...
Recorrer los magníficos mosaicos romanos de Volúbilis, los edificios art déco de
Casablanca, las gigantescas caballerizas reales de Meknés y la mezquita de Hassan II
en Rabat.
Confundirse en la vorágine de la plaza Jemaa al-Fna de Marrakech, caminar sin prisas
por las callejuelas de Fez o hacer un recorrido por las murallas de Esauira son
algunas de las formas de vivir la magia de las ciudades marroquíes.
Hacer excursiones por el Rif, jalonado por las blancas qasbas, disfrutar del
descanso en una playa del Mediterráneo o del Atlántico, atravesar las profundas
gargantas y los verdes valles del Atlas o aventurarse en los arenales del Gran
Sur...
Participar de las actividades festivas y de los acontecimientos que despiertan el
entusiasmo del pueblo marroquí: desde la fiesta de los cirios en Salé a la de los
dátiles en Erfud o las grandes fiestas populares de los musem y sus coloristas
cabalgatas.
| 2004 - Ociosport, premio a la mejor empresa de turismo activo por la revista Málaga Rural y la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. | 2005 - Ociosport, premio a la mejor empresa de turismo rural por la revista Málaga Rural, la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía y profesionales del sector. |